
Estos batracios son ciegos y reconozcan que despiertan cierta ternura de verlos tan rositas y tan vulnerables. Ahora, que pinta comestible... tienen ¿o no? (como gambas que no hay ni que pelar). Tampoco me he encontrado ninguno en la vida real, pero puede ser porque nunca he estado en Aldesberg (la montaña de Aldes) y, por lo visto, son un endemismo de dicha cueva.
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