viernes, 28 de noviembre de 2008

Buzo luchando con un pulpo


Aunque se trata más bien de un hombre-rana, y más que luchar parece que lo está trasportando, este cromo del álbum de 1955 me llenaba de terror (bueno... no exageremos) porque por esa misma época tanto mi padre como yo practicabamos el submarinismo en las costas rocosas de Ibiza. Y pulpos había, que había visto yo a los lugareños pescarlos con ganchos entre las rocas. Claro que no eran del tamaño del de la ilustración, pero... Yo no temía por mí mismo, que raramente me alejaba de la orilla, pero sí por mi padre, que solía nadar hasta un cercano islote. No quería ni pensar en qué sucedería si le atacaba un bicho de estos. Él me explicó que la defensa contra un pulpo, antes de que te sujetara con sus tentáculos, era "volverle del revés" el manto de su cabeza, lo que lo cegaba e inutilizaba. "Ya, -pensaba yo- y se va a dejar, así, por las buenas". En fin, dramas de la infancia. ¡Con lo bueno que está "a feira"!

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