viernes, 28 de noviembre de 2008

Submarinos


El asunto de la navegación submarina siempre me ha molado. Figuradamente, porque, supongo, no me metería en un submarino real ni borracho. Parte por claustrofobia y parte porque ahí dentro debe oler a rayos. Piénsese en ciento y pico de julais en la flor de la edad peéndose y eructando en un espacio cerrado y con escasa -cuando no nula- ventilación. Lo siento por los tripulantes de los "U-Boot" de la Kriegsmarine, pero no concibo el heroísmo en espacios cerrados. Brrr... El menda del cromo figura como "submarino humano" y a mí me recuerda, de nuevo, mis escarceos pelágicos en mi Ibiza natal. Véase la anacronía del moderno nadador, con sus gafas y su tubo de respirar, con los bergantines de lontananza...

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